
...
Ella, algo más preocupada le preguntó:
-Pero, si yo no tengo más que 40 céntimos y tú tienes poco más para pagar lo tuyo… ¿Qué hacemos?
Sin embargo, él no era menos, también estaba preocupado y hasta que no pasaron varios minutos no fue capaz de articular palabra.
-Pues no tengo ni idea. O bien intentamos ver si hay alguien conocido en el bar y nos puede echar una mano, o pedimos la cuenta y antes de que el camarero vuelva a recoger el dinero nos largamos y no volvemos mas a este lugar, o …
Esas eran las posibles salidas que podía llegar a imaginar.
-Ninguna de las dos opciones que me das me convencen; la primera no nos sirve porque no hay nadie conocido por aquí y tampoco estoy dispuesta a esperar si entra alguien que conozcamos, y la segunda… para dejar una parte de la cuenta sin pagar… dejamos sin pagar la cuenta entera. Total, no vamos a poder volver hasta dentro de… una eternidad.
-Tienes razón. Termínate ya tu “limón y nada” y nos vamos.
-Si, ahora acabo, pero… ¿Vamos a irnos así sin más?
Ella creía que lo mejor era tener un pequeño plan de escapada, en lugar de improvisar sin más; así que él le respondió:
-Vale, mira, te levantas tú primero y coges el móvil, sólo el móvil y el abrigo y sales a la calle como si te estuvieran llamando. Del resto ya me ocupo yo. ¿Te parece buena idea?
-Hombre, buena idea… es la única opción válida así que… SI.
To be continued...
1 comentario:
lo malo de esta histiria es que...
ya sabemos como termina!! XD
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